La terapia con ondas de choque está ganando terreno en fisioterapia. Se trata de un método de tratamiento cuya eficacia ha quedado demostrada para el dolor crónico y las tendinitis, pero que también se utiliza cada vez más para otros síndromes, como la espasticidad. Hasta ahora, la literatura científica se ha centrado principalmente en las ondas de choque en adultos con espasticidad, pero ¿qué ocurre con los niños? Para responder a esta pregunta, Gymna y Sint-Gerardus en Diepenbeek (un centro de referencia belga que ofrece a los niños y jóvenes con discapacidades (neuro)motoras atención, terapia y educación especializadas en un mismo campus) están llevando a cabo un estudio piloto sobre el efecto de la terapia con ondas de choque radiales en niños con espasticidad. La fisioterapeuta Tamara comparte su motivación y sus primeras experiencias con este prometedor método de tratamiento.
¿Qué es la espasticidad?
En el caso de la espasticidad, los músculos de las extremidades, en particular, se contraen de forma intermitente o permanente. Como consecuencia, aumenta la tensión muscular en la extremidad afectada y disminuye la movilidad. La espasticidad puede aparecer como consecuencia de una lesión cerebral o de la médula espinal, como ocurre en el caso de un ictus, una parálisis cerebral o la esclerosis múltiple. La espasticidad puede ser dolorosa, pero también puede limitar los movimientos y dificultar las actividades cotidianas. 1Existen numerosas opciones de tratamiento para la espasticidad, como los medicamentos por vía oral, la fisioterapia, la toxina botulínica, la bomba intratecal de baclofeno, la rizotomía dorsal selectiva y la terapia con ondas de choque. En este artículo nos centramos exclusivamente en la terapia con ondas de choque.
Las ondas de choque para la espasticidad
La terapia extracorpórea con ondas de choque (TEOC) es un método de tratamiento no invasivo en el que unas ondas sonoras cortas e intensas activan los procesos de reparación propios del organismo. 2Se trata de una técnica terapéutica prometedora para la espasticidad, ya que rompe el enlace entre la actina y la miosina, reduciendo así la rigidez del tejido conjuntivo. Ventajas de la ESWT:
- Reduce eficazmente la espasticidad
- Seguro
- Indoloro
- No invasivo
- Sin efectos secundarios
- Reducción de costes
- Fácil de integrar en un tratamiento de fisioterapia

Las ondas de choque para tratar la espasticidad infantil en la literatura científica
[1] En su revisión sistemática de los tratamientos para niños con espasticidad, Kudva et al. (2021) comparan la bomba de baclofeno —más invasiva—, la rizotomía dorsal selectiva y la terapia con ondas de choque. Todos los métodos permiten una mejora significativa, pero la terapia con ondas de choque (ESWT), al ser no invasiva, presenta además ventajas prácticas y económicas con respecto a los otros dos métodos.
[2] En su revisión sistemática, Otero-Luis et al. (2024) analizan la eficacia de la ESWT para reducir la espasticidad de las extremidades superiores en niños con parálisis cerebral. Observaron que la terapia con ondas de choque es más eficaz inmediatamente después de su aplicación y que el efecto obtenido puede durar hasta tres meses.
[1] [2] Así pues, aunque los estudios existentes muestran resultados prometedores, se necesitan investigaciones más exhaustivas con grupos de estudio más amplios para respaldar mejor la eficacia, la frecuencia óptima y las zonas de aplicación de la terapia con ondas de choque. El estudio piloto que se está llevando a cabo en Gymna y St Gerard’s permite profundizar en esta cuestión. La fisioterapeuta Tamara, una de las terapeutas ejecutivas, constata a diario las limitaciones de las técnicas invasivas y los efectos secundarios de los tratamientos farmacológicos. Por eso le gusta participar activamente en la búsqueda de tratamientos innovadores que ayuden a los niños a seguir adelante y les alivien la carga que suponen las intervenciones quirúrgicas importantes.
En busca del tratamiento adecuado
El estudio fue precedido por un periodo de preparación exhaustiva de dos años en el que participaron varias partes. Se seleccionó a más de 20 niños de entre 6 y 18 años para participar en el estudio. En octubre de 2024, Tamara inició el primero de los dos periodos de intervención. Durante cuatro semanas, ella y su colega trataron a la mitad de los participantes cada semana con terapia de ondas de choque radiales, es decir, cuatro veces en total. Se realizó un seguimiento tres meses después. La otra mitad de los participantes fue tratada durante el segundo periodo de intervención, en febrero de 2025. Los resultados oficiales se darán a conocer después del verano.
Acerca de Tamara
Tamara se licenció en fisioterapia en 2002 y, desde entonces, trabaja en Saint-Gérardus, un centro multifuncional para niños y adolescentes de entre 0 y 21 años con discapacidades neuromotoras. Se dedica principalmente a la fisioterapia postoperatoria, por ejemplo, tras un tratamiento con bótox o una intervención quirúrgica.
La motivación de Tamara
Tamara está muy motivada para participar en este estudio: «Existe una demanda creciente de formas de terapia basadas en la evidencia. La innovación y la colaboración desempeñan un papel fundamental en este sentido y me alegra poder contribuir a ello. Pero lo que es aún mejor es que yo misma participo activamente en este estudio. Los estudios llevados a cabo por las universidades de Lovaina o de Hasselt no suelen contar con la participación de los fisioterapeutas de Saint-Gérard. Como he podido reflexionar y decidir por mí misma desde el principio, mi enfoque a la hora de llevar a cabo el estudio también es completamente diferente».

Retos de la investigación
A pesar de una preparación larga y exhaustiva, los terapeutas encargados del tratamiento se encontraron con varias dificultades. Tamara: «Resultó difícil mantener un protocolo único, debido a las grandes diferencias entre los pacientes. Al fin y al cabo, cada niño es diferente, tanto física como mentalmente».
Por otra parte, las capacidades mentales de algunos niños han planteado un problema en sí mismas: «La terapia con ondas de choque implica ruidos fuertes. ¿Cómo explicar a los niños más pequeños o a los que padecen una discapacidad intelectual, durante el primer tratamiento, que ese ruido no significa que el tratamiento vaya a ser doloroso? Esta explicación y esta introducción gradual requieren tiempo y energía adicionales».
Por último, estaba la cuestión del tiempo que había que dedicarle, que se consideró demasiado limitado, según Tamara: «Normalmente, un tratamiento con ondas de choque dura como máximo 15 minutos, pero para el estudio realizamos mediciones antes y después del tratamiento. Además, con fines de estandarización, retiramos las férulas, lo que también alarga la duración del tratamiento».
Afortunadamente, se han superado los retos y los niños están muy ilusionados. Están encantados de vivir esta experiencia junto a terapeutas en los que confían. Tamara: «Algunos niños incluso dicen que el tratamiento es como un masaje. ¡Qué agradable!».
Consejos durante el tratamiento con pGTS
El estudio se llevó a cabo utilizando el Gymna ShockMaster, equipado con el exclusivo sistema de terapia guiada por el paciente (pGTS). El pGTS cuenta con una interfaz fácil de usar e incluye protocolos de tratamiento basados en la evidencia. Durante la fase preliminar del estudio, Tamara utilizó el sistema para desarrollar sus habilidades con el aparato de ondas de choque. Para ello, trató a compañeros de trabajo que se quejaban, por ejemplo, de dolor en el tendón de Aquiles.
Tamara: «El pGTS facilita la puesta en marcha, ya que sabes cuáles son los valores a los que debes aspirar. Dependiendo del paciente, los ajustes también son fáciles de modificar. Algunos pacientes pueden empezar directamente con los valores sugeridos, mientras que otros deben reducir un poco la intensidad al principio. El hecho de que se utilicen imágenes para indicar qué zonas tratar con cada cabezal facilita aún más las cosas. Para el estudio, se creó un programa especial para leer los datos de cada participante de forma anónima.

La experiencia de Tamara y su evaluación intermedia
Dado que el estudio aún está en curso, todavía no es posible pronunciarse sobre las mejoras significativas y, por lo tanto, sobre el efecto de las ondas de choque en la espasticidad de los niños. Sin embargo, Tamara ya se alegra de compartir aquí sus primeras experiencias, tanto como participante en el estudio como fisioterapeuta externa.
Instrumentos de medición
Tamara: «Utilizamos tres herramientas de medición para evaluar el tratamiento: la escala de Ashworth modificada (MAS), la amplitud de movimiento (ROM) y la escala funcional específica del paciente (PSFS). Con la MAS, cuantificamos objetivamente el grado de espasticidad. En estos valores, espero una progresión leve, ya que la mayoría de los niños ya tienen una puntuación de 1 o 1+ al inicio. En cuanto a la ROM, espero una mejora en las zonas tratadas, ya que ya observo diferencias evidentes entre las mediciones previas y posteriores. La cuestión es, por supuesto, saber en qué medida esto se mantiene a lo largo del tiempo. No tengo ni idea al respecto, ya que las mediciones oficiales las realizan otros terapeutas. Desde el punto de vista funcional, el tratamiento ya supone una gran diferencia para al menos una participante. Una joven de 16 años a menudo no podía dormir debido a los calambres antes de comenzar el estudio. Tras los tratamientos, dormía mucho mejor y ya casi no se despertaba.


Una llamada telefónica inesperada
Y Tamara nos cuenta otra experiencia importante: «Muchos niños reciben tratamiento fuera de Sint-Gerardus con otro fisioterapeuta. Estos fisioterapeutas no saben cuándo se trata a su paciente en Sint-Gerardus ni qué grupos musculares se tratan. Uno de estos fisioterapeutas externos llamó al finalizar la primera intervención. Indicó que no sabía si su paciente ya había sido tratado, pero que había notado una disminución de la tensión en algunas extremidades. Efectivamente, su paciente había sido tratado durante el primer periodo de intervención, y las extremidades que mencionó son precisamente las que tratamos. Fue una llamada maravillosa recibirla».
Resultados oficiales de la encuesta
Aunque no se esperan los resultados oficiales hasta después de las vacaciones de verano, parecen prometedores. La terapia no invasiva con ondas de choque parece fácil de integrar en el tratamiento, no tiene efectos secundarios graves y ofrece una alternativa interesante al bótox, de uso frecuente e invasivo, que puede llegar a ser incluso perjudicial en caso de uso excesivo.1 Se trata, por tanto, de un posible punto de inflexión. Publicaremos los resultados en nuestra página web a su debido tiempo, así que estad atentos.
Descubre la terapia con ondas de choque de Gymna
La terapia con ondas de choque ya se puede utilizar para numerosos cuadros clínicos, y quizá pronto sea posible añadir otro más a la lista. ¿Te interesa la versatilidad de la terapia con ondas de choque? En ese caso, puedes obtener más información sobre la terapia con ondas de choque y sobre las ventajas del ShockMaster de Gymna, basadas en datos contrastados, haciendo clic aquí.
[1] Kudva, A., Abraham, M. E., Gold, J., Patel, N. A., Gendreau, J. L., Herschman, Y. y Mammis, A. (2021). Baclofeno intratecal, rizotomía dorsal selectiva y terapia extracorpórea con ondas de choque para el tratamiento de la espasticidad en la parálisis cerebral: una revisión sistemática. Neurosurgical Review, 44(6), 3209-3228. https://doi.org/10.1007/s10143-021-01550-0
[2] Otero-Luis, I., Cavero-Redondo, I., Álvarez-Bueno, C., Martínez-Rodrigo, A., Pascual-Morena, C., Moreno-Herráiz, N. y Saz-Lara, A. (2024). Eficacia de la terapia extracorpórea con ondas de choque en el tratamiento de la espasticidad de diferentes etiologías: una revisión sistemática y un metaanálisis. Journal of clinical medicine, 13(5), 1323. https://doi.org/10.3390/jcm13051323